Breaking Dawn Rol

Reflexiones y partido de Baseball (Libre)

Ir abajo

Reflexiones y partido de Baseball (Libre)

Mensaje por Jasper Hale el Mar Dic 22, 2009 3:25 pm

¿Cuánto tiempo había pasado oficialmente desde la vuelta prolongada hacía Forks? ¿Cuándo hacía qué no teníamos noticias sabidas por la realeza vampírica?
Era una ironía, bastante lógica.

El punto vulnerable para un inmortal, era cómo el talón de Aquiles. Podíamos deleitarnos de todo lo que nos rodeaba, pero siempre había un perjuicio cometiéndose un error. Siempre escabulléndonos de nuestra propia naturaleza. Éramos en dicho caso los ladrones qué iban robando de casa en casa gozando de un disfrute básico, pero siempre teniendo consecuencias en ello. Para un ladrón era su trabajo ir saltando de casa adinerada por el afán de comprometerse a una vida más saludable en lo que respecta al dinero. ¿Y nosotros? Huimos de nuestra propia verdad, disfrazándonos de máscara utópicas. ¡Para no saber nuestro elixir de juventud divina! , pero para hacernos hacía atrás era excesivamente tarde. No existía un papel en dónde iba marcada la letra diminuta dónde con tu ingenuidad no lo revisabas antes de firmar. No, así no era.

La vida era a veces fastidiosamente trágica.

Dichosamente la memoria de un vampiro no tenía espontaneidad, la de un humano sin embargo se olvidaba con el trascurso del tiempo qué acusaba de borrar ambiguos recuerdos con el propósito de entusiasmar a la mente codiciada.

Íntegras las alusiones engendraban grabados en la mente vampiriza. Otra más de nuestros puntos fallidos. Aun así recapitulaba en mi época de lo más sangrienta posible poniéndole un sentido literal al título catalogado cómo un caos, un desmadre sin estar organizado.

María.
¿Qué sería de ella en este momento? ¿Dónde deambularía la vampiresa más escalofriante qué pueda haber advertido con mis propios ojos? Una microscópica parte de mí añoraba verse reflejada en sus rostros, de aquellos ojos salvajes y su potencial brutal. Ser atrevido a escapar de sus hazañas fue por mi parte una gran parte de consideración, pero por otra dejé correr el destino que me deparaba con ella, armando de asases neófitos.

Dolor. Muerte. Destrucción. Remordimiento. Y repetitivamente muertes extravagantes fallecimientos.
Sería el intacto monstruo qué solo ansia por una destrucción. Ya su remordimiento se iría disminuyendo hasta ser un frío cobarde de no pensar dos veces lo qué es el bien y el mal. Aunque siendo una especie terrorífica no se sufría –en mi caso era lo acertado-, padecía de las emociones qué me transmitían mis presas pero eran cosas inadvertidas, nada con qué poner el pie y terminar el caos. Teniendo el don qué yo poseía entre tantas veces sentía la grande emoción de desquitármelo de encima cómo pudiera, pero no lo tenía a vista simple. Sólo me desahogaba buscando una paz pacifica, cuya paz existía la serenidad acompasado de armonía, así fue cuándo encontré a mi actual clan Cullen. Daría todos mis años perpetuos a poder antes descifrar lo qué me perdía mientras masacraba a personas con familia,amigos, allegados afectuosos…

Así pues, al lado de Alice y toda mi familia qué ahora tenían sus respectivos nombres era darle la vuelta a la mala suerte. Deleitándome de lo que era sentir estar alrededor de alguien. Porque eso era lo que sentía hacía mi esposa, no existían palabras para desembocar el desmesurado amor qué afloraba hacía ella, su unión conmigo era lo qué más estimaba.

Suspiré envuelto en aquellas meditaciones recordando el vaivén de los años que no pasaban en vano, y tenían secuelas. Nada más que 65 años echados por la borda, cuando de nuevo me sentía cómo en casa. Anhelaba Forks, el pueblo de los alienigenas de tonalidades verdosas y con temperaturas detestadas por los humanos. Si pudiera decidirme entre todo lo que había peregrinado desde este momento, no reflexionaría ni un momento al aceptar a Forks cómo el pueblo casi perfecto. Ya qué tenías sus pros y contras ante todo, pero cabía destacar que los partidos en el espeso bosque dónde jugábamos al baseball eran esplendidos y memorables.

Mis ojos se quedaron vagando por todo el salón con anhelación hasta terminar en la televisión que era lo que más me llamaba la atención hoy. Tenía previsto ver un partido de baseball, aunque gozaría más al lado de Emmett qué pagaba por verlo refunfuñar, pero no sabía donde diantres se había dispersado en lo que llevaba de día. Alice lógicamente estaría con Ethan, o más explícitamente Ethan en búsqueda con ella, con las emociones que emanabas tan despiadadas. Me mordí por dentro antes de seguir pensando en lo mismo y sacarme de mis cabales sus acciones ante mi esposa, pero mi medio cuerpo se relajaba al saber que ella nunca se separaría de mí y sus acciones eran muestra de su amor, inconcientemente estaba la otra proporción, y Ethan –uno de los miembros del Clan qué seguía con nosotros- no se daría por vencido en un simple abrir y cerrar de ojos humano –obviamente-. Aferré el mando a mi propia mano y se escuchó un ruido seco sonando un: ‘’clac’’. Ya me había cargado el mando del televisor.
Bravo Jasper, intenta no pensar en él. –Me cuestioné interiormente.
Volví a levantarme y encender del botón la tele, hasta por fin dar comienzo de la actuación del partido. Recogí una bocanada de aire innecesariamente en mis pulmones y con lentitud la expulsé de manera coordinada, volver a tener otros de mis actos de celos era lo qué me faltaba ya.

avatar
Jasper Hale
Olympic Coven

Masculino Cantidad de envíos : 3
Fecha de inscripción : 21/12/2009
Edad : 27
Localización : Forks

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.